Contenido del curso
6 — Marco para la integración de la perspectiva de género en la formación de entrenadores

Seguimiento, evaluación y presentación de informes

El seguimiento y la evaluación (M&E) son componentes esenciales de cualquier estrategia de integración de la perspectiva de género, ya que garantizan que las iniciativas no solo se implementen, sino que sean eficaces, medibles y se mejoren continuamente. En el contexto de la formación de entrenadores, unos procesos sólidos de M&E proporcionan información fundamental sobre si se están cumpliendo los objetivos de igualdad de género y cómo se pueden adaptar las estrategias en respuesta a los nuevos retos y oportunidades.

La evaluación de la incorporación de la perspectiva de género debe ser tanto formativa como sumativa. La evaluación formativa se lleva a cabo a lo largo de la implementación de las iniciativas de género, lo que permite obtener información en tiempo real y realizar mejoras iterativas. La evaluación sumativa, por el contrario, tiene lugar una vez concluido un proyecto o una intervención, y evalúa su eficacia, impacto y sostenibilidad generales (EIGE, 2022).

Un principio clave de la evaluación con perspectiva de género es el uso de datos desglosados por sexo. Sin ellos, las instituciones carecen de la visibilidad necesaria para identificar las disparidades en la participación, la representación, los resultados y las experiencias. Los datos desglosados permiten a las partes interesadas evaluar la distribución de los beneficios, el acceso a las oportunidades y los avances hacia los objetivos de equidad (ONU Mujeres, 2015).

Más allá de los indicadores cuantitativos, las herramientas cualitativas, como los grupos focales, las entrevistas, los diarios reflexivos y la narración de historias, son fundamentales para captar las experiencias vividas por las entrenadoras, las alumnas y el personal. Estos enfoques proporcionan una visión matizada de cómo se viven y se perciben las políticas de género, y a menudo revelan barreras invisibles que las cifras por sí solas no pueden poner de manifiesto (Evans y Pfister, 2020).

Los sistemas eficaces de seguimiento y evaluación también incluyen bucles de retroalimentación. Se trata de mecanismos a través de los cuales las partes interesadas, especialmente los grupos infrarrepresentados, pueden ofrecer información sobre lo que funciona y lo que hay que cambiar. Los bucles de retroalimentación pueden adoptar la forma de encuestas anónimas, sesiones de escucha estructuradas o talleres de evaluación participativos.

Los informes deben ser periódicos, transparentes y específicos para cada público. Los informes anuales sobre igualdad de género pueden apoyar el aprendizaje interno, demostrar la rendición de cuentas ante los financiadores y reforzar la confianza pública. Los informes deben ir más allá del cumplimiento y centrarse en la narración, las lecciones aprendidas y los objetivos de futuro. La inclusión de estudios de casos o testimonios mejora la identificabilidad y profundiza la comprensión de los cambios que se están realizando.

En última instancia, el seguimiento y la evaluación no son elementos adicionales, sino parte integral de la práctica de una formación de entrenadores inclusiva y basada en la evidencia. Son los que transforman la incorporación de la perspectiva de género de una aspiración teórica en una realidad institucional medible y en evolución.